¿Preguntar qué quiere alguien hace que el regalo sea menos especial?
A veces pensamos que elegir un regalo sin preguntar demuestra más consideración. Sin embargo, una investigación sobre regalos sugiere que quien lo recibe puede verlo de otra manera.
LinGift Team
Editorial team
Hay una duda bastante común cuando buscamos un regalo:
¿Debería preguntarle qué quiere o intentar sorprenderlo?
Preguntar puede sentirse como si eliminara parte de la creatividad del regalo.
Podríamos pensar:
“Si me dice exactamente qué quiere, ¿seguirá siendo un regalo especial?”
Y por eso muchas veces intentamos encontrar algo inesperado.
Sin embargo, una investigación sobre el intercambio de regalos sugiere que la persona que recibe el regalo puede ver la situación de manera diferente.
¿Qué encontró la investigación?
En 2011, los investigadores Francesca Gino y Francis Flynn publicaron el estudio Give Them What They Want: The Benefits of Explicitness in Gift Exchange en el Journal of Experimental Social Psychology.
A través de cinco estudios, encontraron que quienes recibían regalos tendían a apreciar más aquellos que habían solicitado explícitamente que los regalos que no habían pedido.
Quienes regalaban, en cambio, tendían a pensar que ambos tipos de regalos serían apreciados de una manera similar. ScienceDirect
Una de las razones detrás de esta diferencia resulta especialmente interesante.
Quien elige el regalo puede pensar que escoger algo que la otra persona no pidió demuestra mayor esfuerzo, creatividad o consideración.
Pero quien recibe el regalo no necesariamente valora esa señal tanto como la persona que lo entrega esperaba. ScienceDirect
En otras palabras:
Quien regala puede estar pensando en qué tan considerada parece su elección.
Quien recibe puede estar pensando simplemente en cuánto le gusta el regalo.
El resultado no se limitó a un solo tipo de celebración
Los investigadores analizaron el intercambio de regalos en distintos contextos.
Entre ellos se incluyeron regalos seleccionados a partir de registros de boda, regalos de cumpleaños y regalos escogidos de listas de deseos.
Esto hace que el hallazgo resulte especialmente interesante para una situación bastante común:
Alguien ya nos dio información útil sobre lo que le gusta, pero decidimos ignorarla porque queremos encontrar algo “más original”.
A veces puede funcionar.
Otras veces, no.
Preguntar no tiene que eliminar la sorpresa
Aquí existe una diferencia importante.
Conocer las preferencias de alguien no significa necesariamente saber exactamente qué va a recibir.
Imaginemos que una persona nos cuenta que:
- Le gusta pintar con acuarelas.
- Disfruta los libros de misterio.
- Sus colores favoritos son morado y turquesa.
- Preferiría evitar juguetes muy ruidosos.
Todavía existen muchas posibilidades de regalos.
La información simplemente proporciona un mejor punto de partida.
Todavía podemos escoger:
la marca, el diseño, el libro, la experiencia, el color, el precio o el artículo específico.
La sorpresa sigue existiendo.
Lo que disminuye es la incertidumbre.
Una lista de deseos puede orientar sin convertirse en una orden de compra
El estudio también nos deja una idea interesante sobre las listas de deseos.
Una wishlist no necesariamente tiene que significar:
“Cómprame exactamente esto.”
También puede significar:
“Estas son algunas de las cosas que me gustan, por si esta información te ayuda.”
Esa diferencia es importante.
Una lista útil puede combinar:
ideas específicas
con
preferencias generales.
Por ejemplo:
Preferencia:
Me gusta el arte y las actividades creativas.
Idea de regalo:
Un set de acuarelas.
El invitado puede escoger el set de acuarelas o utilizar esa preferencia para encontrar otra opción creativa.
La información ayuda a tomar la decisión sin tomarla completamente por la persona.
Escuchar también puede ser una forma de ser considerado
Muchas veces relacionamos un regalo especial con encontrar algo que la otra persona nunca mencionó.
Pero también podemos verlo de otra manera.
Ser considerado puede significar:
prestar atención.
Si alguien nos cuenta qué disfruta, recordar esa información y utilizarla al escoger un regalo también puede demostrar interés.
La investigación no significa que un regalo solicitado siempre será mejor ni que las sorpresas sean una mala idea.
Cada persona, relación y celebración es diferente.
Lo que sí sugiere es que podemos subestimar el valor que tienen las preferencias explícitas para quien recibe el regalo.
¿Qué podemos aprender de esto?
La próxima vez que tengas que elegir un regalo, no necesariamente tienes que escoger entre:
preguntar
o
ser considerado.
Puedes hacer ambas cosas.
Pregunta por sus intereses.
Presta atención a sus preferencias.
Revisa la lista de deseos si existe una.
Después utiliza esa información para tomar tu propia decisión.
El objetivo no tiene que ser eliminar la sorpresa.
Puede ser simplemente conseguir que la sorpresa sea más relevante para la persona que la recibe.
Cómo se relaciona esto con LinGift
Esta es una de las ideas que está detrás de LinGift.
En lugar de pedirles a los invitados que adivinen, el organizador puede compartir información como:
- Intereses.
- Colores o estilos favoritos.
- Tallas.
- Cosas que preferiría evitar.
- Ideas específicas de regalos.
Después, cada invitado puede decidir cuánto quiere utilizar esa información.
Puede escoger una de las ideas incluidas o buscar algo completamente diferente basándose en lo que aprendió sobre la persona.
Tener mejor información no tiene que eliminar la sorpresa. Puede simplemente hacer más fácil elegir un regalo que realmente tenga sentido para quien lo recibe.
Investigación utilizada en este artículo
Gino, F., & Flynn, F. J. (2011). Give them what they want: The benefits of explicitness in gift exchange. Journal of Experimental Social Psychology, 47(5), 915–922. ScienceDirect